De Pucallpa a Iquitos (II). Navegación por el río Amazonas

27 febrero 2012

LOS VIAJES/2008/GUATEMALA, MÉXICO (Chiapas), HONDURAS, NICARAGUA, PERÚ
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Día 3. A la luz del día, el buque proseguía con la misma rutina, parando en aldeas en las que se cargaban y descargaban bultos con la ayuda de tablones de madera, que previamente se habían tirado para salvar el barro de la orilla del río. Como en Villa Juancito.

Perú. Río Ucayali

Y lo que no se quedaba en los poblados, pequeñas embarcaciones lo transportaban río arriba hasta algún lugar de la selva.

Perú. Río Ucayali

Perú. Río Ucayali

A las diez de la mañana aún seguíamos navegando por el Ucayali, sin otro aliciente que el de contemplar desde la borda el paraje selvático y otros buques de carga y pasajeros que se cruzaban con el Pedro Martín II.

Perú. Río Ucayali

Pero pronto dejamos atrás el Ucayali, en el punto donde confluye con el Marañón y nace el Amazonas: nuestro río hasta Iquitos.

Perú. Río Amazonasi

El río Ucayali nace en la confluencia de los ríos Tambo y Urubamba, en la vertiente oriental de los Andes peruanos. El Marañón en el glaciar del Nevado de Yapura, a unos 5.800 m., en el este andino, y luego de recorrer 1.600 km. se une al Ucayali dando origen al río más caudaloso del mundo. Y quizás el más largo: en 6.800 kilómetros se ha establecido su nueva longitud, 100 kilómetros más largo que el Nilo, según cuenta El País -16/06/2007. Descubierto en 1542 por el español Francisco de Orellana, en su recorrido atraviesa extensas selvas tropicales de, además del Perú, Brasil y Colombia.

El ambiente a bordo era muy diferente al de días anteriores. En la zona de hamacas ya había muchos claros, y cada vez éramos menos los que nos dirigíamos a Iquitos.

Perú. Río Amazonasi

No así la carga, que seguía llegando. Y, a veces, las cosas se complicaban y cobraban cierto dramatismo. Fue el caso de un gran y pesado contenedor, con pescado, en lo alto de un desmonte con un desnivel muy pronunciado y que las últimas lluvias y la gran crecida del río había descalzado.

Perú. Río Amazonasi

Lo amarraron con cuerdas gruesas y pusieron tablones para desplazarlo hasta la orilla. Pero uno cedió, quedando el contenedor tumbado y embutido en el barro, en medio de la pendiente.

Perú. Río Amazonasi

Perú. Río Amazonasi

Pensamos que de allí no saldría, no así los mozos, para los cuales estas situaciones suelen ser habituales. Tras unos minutos de incertidumbre consiguieron enderezarlo, llevarlo hasta la orilla y subirlo al barco.

Perú. Río Amazonasi

Perú. Río Amazonasi

Día 4. El último día a bordo no fue la música de la cantina la que nos despertó al alba, que por otra parte hacia dos días que no nos aguaba la fiesta -el cantinero la ponía a un volumen discreto, éramos sus mejores clientes-, sino la bocina del barco inmerso en la niebla.

La selva había desaparecido y apenas alcanzábamos a vislumbrar más allá de las orillas del río, cuyas aguas corrían agitadas por la fuerte tormenta que estaba descargando. Por suerte, el día se despejó. Y de nuevo disfrutábamos de la frondosa jungla mientras la navegación transcurría plácidamente.

Poco duró, sin embargo. A dos horas de nuestro destino, Iquitos, seis lanchas de la marina peruana interceptaron el barco. Y la orden dada por megafonía desde una de las embarcaciones no dejaba lugar a dudas: "Señor capitán del Pedro Martín, aquí sargento de la Marina del Perú. Reduzca velocidad, vamos a subir a la nave para una inspección de control".

Perú. Río Amazonasi

Tomaron posiciones. Una lancha a babor y otra a estribor, dos en la popa, y las restantes un centenar de metros más atrás en labores de protección.

Perú. Río Amazonasi

Dos días antes también fuimos interceptados por la Marina, pero esta vez la cosa parecía mucho más seria. El barco fue tomado desde la proa hasta la popa por militares armados. Luego, dos oficiales acompañados por sendos soldados recorrieron las cubiertas, pidiendo a cada pasajero la documentación y, además, inspeccionando sus equipajes. Desde las lanchas, otros miembros de la marina con prismáticos también seguían los movimientos a bordo.

Nadie se movía de su sitio. Tampoco nosotros, que estábamos a la puerta del camarote cuando se acercó un oficial y, cordialmente, nos requirió los pasaportes. Se extrañó de que viajásemos en un barco de carga. Luego, revisaron a fondo todo el equipaje.

El caso es que buscaban droga, en coordinación con un oficial norteamericano de la DEA (agencia de los EE.UU. dedicada a investigar y combatir el tráfico de drogas en el extranjero), que iba a bordo de una de las lanchas.

Una hora más tarde. "Grupo de inspección, acudan a sus lanchas". Después, "Grupo de escoltas, acudan a sus lanchas". Con estas enérgicas órdenes uno de los oficiales daba por terminado el operativo.

A las 16:00h, tras cuatro días intensos navegando por los ríos Ucayali y Amazonas, divisamos la ciudad de Iquitos, en el margen izquierdo del Amazonas, del que habíamos surcado 125 kilómetros.

Perú. Iquitos

Perú. Iquitos

Perú. Iquitos

Perú. Iquitos

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